Primer mes sin el P. Luis Fernando Pigurina

Por Luis Guarino.

padre fernando y luis
La vida del P. Fernando fue para nosotros la de un ser feliz, bromista, alegre, entregado a su misión de predicar y atraer hacia Jesús, y así fue en su vida y en la difícil etapa de su enfermedad hasta la entrega final. A veces hasta nos molestaba con sus gritos, sus palmoteos, sus expresiones de esos “cariños que matan”.
Quería morir en Salto, como lo manifestó más de una vez, sin que nosotros le diéramos importancia a lo que profetizaba siempre que se le presentaba la oportunidad. “LA VIDA ES PARA ALABAR, HACER REVERENCIA Y SERVIR A DIOS”.
Su lema era ya una expresión muy fuerte de entrega total: “POR LA SANGRE DE CRISTO” entrega a la que fue fiel hasta el último instante de vida.
Pero ¿cuál es el mensaje que nos deja su vida y sobre todo su muerte tan inesperada y no querida por nadie?. ¿O será que no nos deja nada una vida y una muerte en la que no pudimos intervenir sino orando cada uno o todos juntos como lo hacíamos? ¿Dios no nos escuchaba porque tenía para él otros planes en sus eternos designios?
Si quería, o si sabía de verdad, que venía a Salto a morir, como nos dijo en la Misa celebrada en Catedral para su presentación como Cura Párroco por parte del Obispo, ¿aquella era una expresión que buscó una forma de atraer la atención, o era la señal de que venía a entregarse a la Comunidad de la Parroquia Catedral hasta darnos su vida hasta el final, y en eso estamos todos nosotros incluidos?
En poco tiempo vio, estudió la situación, hizo rápidamente arreglos en la Catedral, en la capilla del Santísimo, pero también nos reunió, organizó cada detalle de la extensa parroquia para que todas las pequeñas comunidades tuvieran atención pastoral, su Misa mensual, sus reuniones, sus celebraciones de la Palabra. Buscaba de todas maneras nuestra participación.
Organizó el Decos, le dio una nueva presentación al Algo Nuevo para que fuera una expresión diocesana, colaboraba cuanto podía con las transmisiones radiales que se hacían desde allí. Y era permanente su impulso a que “hiciéramos”, en una participación que significara una comunidad viva, servidora, donde todos importan y son necesariamente parte activa.
Había algo que le dolía, y era que en las celebraciones eucarísticas se manifestaba una separación en misas para viejos y misas para jóvenes. No lograba integrar las generaciones en la actividad pastoral para que todos pudieran participar juntos. Otras cosas le molestaban por la ignorancia que le demostraban algunas actitudes: Alguna vez hasta nos pidió fuertemente que cuando recibíamos la comunión, el propio Cuerpo y Sangre de Cristo, evitáramos salir como disparados hacia la Capilla lateral del Santísimo, como si no entendiéramos que a Cristo ya lo teníamos en nuestro propio cuerpo, y manifestábamos no darnos cuenta de ello, por eso necesitábamos a ir a visitar el Santísimo, como si no fuera la misma persona que acabábamos de recibir. Se cansó, no lo atendimos y seguimos haciendo lo mismo hasta el día de hoy. Y él, no dijo nada más, porque evidentemente no lo entendíamos, y nos respetó hasta en nuestra ignorancia.
Hoy el P. Fernando no está presente organizando la comunidad en forma visible. Es decir, no está CON pero sí está EN cada uno de nosotros, empujándonos a nuestra participación. ¿O quizá no nos hemos percatado de esto todavía?
Nos quiere ver activos pastoralmente, que nuestra vida espiritual no sea pasiva, que se limite sólo en ir a Misa. Por eso insistía en que “la vida es para alabar, hacer reverencia y servir a Dios”. No es sólo alabar, ni hacer reverencia, sino que incluye fundamentalmente servir a Dios, al que únicamente podemos servir en los demás, en la pastoral activa, en tantas cosas como podemos según los dones que cada uno ha recibido. “Lo que a uno de estos hicisteis, a mí lo habéis hecho”. Una parroquia llena de vida, de gente trabajando en diversas actividades, aportando de acuerdo a cualidades, gustos y necesidades. La respuesta está sólo en nuestras manos y pasa a través de nuestras decisiones de servicio.

One thought on “Primer mes sin el P. Luis Fernando Pigurina

  1. Fabián Muñoz Rojo dice:

    Siempre nos despedíamos, personalmente, por teléfono, por correo o en los celuares con un “Shalom”, y así fue también en diciembre, cuando nos vimos un largo rato en el Sanatoria Americano.
    Así, con este saludo y deseo lo seguimos teniendo presente en nuestras vidas.
    Shalom!!!!!

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