Mes vocacional diocesano 2018

Mes vocacional diocesano 2018

(Buen Pastor, 22 de abril- Pentecostés, 20 de mayo)

 

“La mies en verdad es mucha, pero los obreros son pocos; por tanto, rueguen al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Lucas 10, 2).

 

Propuesta: orar al Señor de la mies y sensibilizar vocacionalmente.

Lema: Te preguntaste: ¿Qué me pide Jesús?

Vocabulario mínimo:                              

Definición: la Vocación es la voluntad de Dios Padre que, en Cristo, se manifiesta por el Espíritu Santo como llamado y espera una respuesta libre y responsable de quien lo recibe. Es un don personal, integral, permanente, dinámico y concreto. Hablamos de un único llamado que posee tres dimensiones: por un lado, la humana (llamado a la vida: valorar la vida y darle un sentido de entrega) y la cristiana (llamado al discipulado misionero: valorar el bautismo y comprometernos como cristianos); por otro, la eclesial (diferenciar profesión de Vocación y hacernos consientes de que el Señor nos llamará a ser laicos, al ministerio ordenado o a ser religiosos/as-consagrados/as).

 

Convicción: Dios llama a quién quiere, cuando quiere y como quiere.

Palabras claves: orar, escuchar, discernir.

Itinerarios: La Vocación es un camino, un proceso que abarca cuatro etapas: dos antes de concretar y dos después de hacerlo. El II  Congreso Latinoamericano y Caribeño (Costa Rica 2011) dice:  

Etapa 1:Despertar para la percepción de la buena semilla de la vocación, a partir del kerygma sobre Dios Padre que ama y llama en Jesucristo por el Espíritu Santo a la gran verdad de los relatos evangélicos típicamente vocacionales: ganar la vida entregándola”.

Etapa 2: “Discernir las señales del llamado para auscultar sus voces y distinguir sus caminos, no profesionales sino vocacionales”.

 

Etapa 3: “Cultivar el sentido de la vida como don y tarea, como llamado y misión, como discipulado y anuncio (formación inicial).

Etapa 4: “Acompañar en la escucha de la Voz de la Palabra que llama, en el encuentro con su Rostro -Jesucristo en los pobres-, en la vivencia en su Casa que es comunión eclesial y comunidad vocacional formativa y en el recorrido de sus Caminos que son proyección vocacional por medio de la entrega” (formación permanente)” (Documento final, 76).

 

Este mes intentamos sensibilizar (“DESPERTAR”) proponiendo y proponiéndonos cuatro temas muy importantes: a) construcción de la identidad cristiana y discipular; b) sentido-proyecto de vida (La vida es un don; hemos de convertirlo en bien donado); c) diferencia entre profesión y Vocación; d) “vocaciones” o “estados de vida” (no se trata de ir al “shopping vocacional” y ver lo que “me gusta”, sino -humildemente- preguntarnos: Señor, ¿qué quieres de mí?

 

Pastoral vocacional Diocesana

P. Carlos y equipo

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